Martes, 14/feb/’12. Ajo, caminando la Vía España de Río Abajo hacia Obarrio, me perdí 5 fotos prittys.
La primera era un man bañándose con la manguera de la gasolinera. Tenía rato de no ver esto. Quise regresar a tomarla, pero tampoco quería incomodar a la persona, obvio.
La segunda es un man que estaba construyendo un pedazo de la acera el solito. Cuando saqué la cámara, me miró como raro, y me eché pa atrás. Le debí haber preguntado si se podía y listo, ya que siento que hay que agradecerle por hacer esto.
La tercera fue un montón de vidrio roto en la parada. No estoy de acuerdo con vandalizar y desbaratar, especialmente cuando estos mupis son los que iluminan la parada, por lo que crean una cierta seguridad en esta forma.
La cuarta era un man parado frente al espejo de una moto, sacándose algo de entre los dientes. Este sí lo tenía de frente y tenía cara de que se hubiera rayado el man. Pero, nuevamente, le debí preguntar! Hubiera sido la verdadera foto!
La quinta es un taxi que tiene escrito abajo “El mundo no es suficiente”. Es segunda vez que veo este taxi esta semana, pero no me ha dado play de tirarle flash por lo rápido que se va.
Acompañé a Erika y a Tino a llevar a su Tortuguita al veterinario. Pobresita, parece estar bastante mala. Luego de ir a un lugar en Don Bosco, nos enviaron a unos “expertos” en Metromall. La tortuguita se quedó en observación, a ver qué tal.
Y saliendo, nos quedamos con un flat. 5 de la tarde en Metromall, con manso flat, jaja. Por el horario de tranque dejamos el carro ahí, fuimos al estudio a trabajar y en la noche volvimos a buscarlo para comprarle llanta nueva.
En el taxi que nos llevó al estudio, íbamos escuchando Lisa M “Everybody dancing now, música color pelao… Everybody Duracell… Música color no sé qué”. El conductor tiraba sus pasos de hombros y poncheras tipo menudo. Subiendo el retorno, el man iba suavecitito mirando el parque diversiones que está al lado de Metromall y nos dice “Voy comiendo barquillo de ron con pasas para montarme a la montañan rusa”. Y luego, pa rematar el momento mágico, suena nada-más-y-nada-menos que… Francheska.
Cuando regresamos a buscar el carro, lo llevamos a meterle aire dizque pa que aguante. La verdad, se desinfló de una, pero llegamos a punta de rin al llantero. Dice Tino que había que llevarlo así porque la vaina estaba como trasroscada. Y aquí ví una puerta parada en la acera, que causa una escena rara desde la perspectiva en que estábamos.












